INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA

 

A.    Definición

La palabra antropología viene de las palabras griegas “hombre” y “palabra” y significa el estudio del hombre.

 

B.     El alcance de este estudio

Este estudio tratará con el origen del hombre, la composición material e inmaterial, perpetuación, trabajo, muerte y la futura morada del hombre.

 

C.    El lugar de la antropología dentro de la teología

La antropología bíblica no es antropocéntrica. A diferencia del humanismo, esta presenta a Dios, y no al hombre, como el centro de todo (véase Hebreos 11:6).

 

I.            EL ORIGEN DEL HOMBRE

 

A.    La manera de la creación del hombre

La creación del hombre involucró una creación especial apartada de cualquier proceso orgánico de evolución. La Biblia dice que Dios creó al hombre mediante un acto directo e inmediato (Génesis 1:27; 2:7; 21-22; 5:1-2; 9:6; Salmos 100:3; Eclesiastés 7:29; Mateo 19:4).

 

La creación del hombre involucró la acción unida de cada una de las tres personas de la Deidad para el cumplimiento del propósito de Dios (Génesis1:26-27).

 

La creación es registrada de una forma doble:

  • En Génesis 1:26-27 tenemos un registro de la creación del hombre en relación a su medio ambiente.
  • En Génesis 2:7 vemos la creación del hombre en su relación con Dios como ser espiritual.
  • Démonos cuenta que estos dos acontecimientos no son eventos separados de la creación, pero deben ser vistos en el contexto que el capítulo dos de Génesis brinda más detalles acerca de los seis días de la creación del capítulo uno.

B.     Los medios en la creación del hombre

 

1.      En la creación de Adán.

Dios usó el “polvo fino” de la ya creada tierra para formar al hombre (Génesis 2:7; 22; Salmos 100:3; 103:14; 1 Timoteo 2:13). Este acto hizo al hombre un “ser viviente” o un “animal viviente” (Génesis 2:7). Démonos cuenta que la misma frase es usada en la creación de animales y que ellos también fueron creados del polvo de la tierra (Génesis 1:21, 24; 2:19). El hecho que el hombre fue creado a la imagen de Dios lo distingue de todos los otros animales.

 

2.      En la creación de Eva

Dios hizo el cuerpo de Eva de la costilla de Adán (Génesis 2:21-22). Este proceso involucró un sueño impuesto sobrenaturalmente y dio como resultado la creación de una mujer completamente adulta para que sea la compañera idónea y para que cumpla ciertas necesidades en la vida de Adán (Génesis 2:18-25; 1 Corintios 11:9). Démonos cuenta en la humildad y gloria que existe en esta relación.

     “Es de humildad que la mujer sepa que fue creada para el hombre, pero es para su gloria saber que ella por sí sola puede completarlo. De la misma forma es de humildad que el hombre sepa que él está incompleto sin una mujer, pero es para su gloria que la mujer fue creada para él” (Barackman, p. 186).

 

3.      Lo que involucró este proceso

 

Primero, en el caso de Adán, Dios le hizo un cuerpo. Después Dios sopló dentro de la nariz de Adán y él llegó a ser un “ser viviente” (Génesis 2:7). En este proceso Dios le impartió un espíritu humano (Génesis 6:7; 7:21-22; cp. Salmos 104:29) y la imagen divina (Génesis 1:26).

 

En el caso de Eva, Dios le impartió la imagen divina en el proceso de creación y puesto que ella fue hecha de Adán, recibió de él los principios de vida animada de un alma y un espíritu humano (Génesis 1:27).

 

C.    El tiempo de la creación del hombre

 

Según la Biblia Dios creó al hombre al sexto día de la semana literal de la creación (Génesis 1:24-31). No hay evidencia absoluta que apoye las razas pre-adámicas o cualquier otra teoría de día-era que podría hacer que un día signifique un largo período de tiempo diferente al literal de 24 horas. Todos los animales y los fósiles humanos deben ser fechados después de la caída del hombre (Génesis 3) que es después de los seis días de la creación porque no hubo muerte hasta después de la caída (Romanos 5:12).

 

 

              II.            LA ESENCIA HUMANA

 

A.    La composición material

 

1.      La sustancia del cuerpo

 

El cuerpo humano fue hecho del polvo de la tierra (Génesis 2:7, 9; 3:17-19) y químicamente analizado contiene algo de dieciséis químicos diferentes. Nuestros cuerpos son dependientes de los elementos encontrados en la tierra. La carne del cuerpo humano difiere de la carne animal lo cual también distingue al hombre de los animales (1 Corintios 15:39).

 

2.      La vida del cuerpo

 

El cuerpo tiene sustento por la sangre y por la respiración (Génesis 6:17; 7:21-22; Job 27:3; Salmos 104:29; 146:4; Santiago 2:26). Si nos quedamos sin alguna de estas dos posesiones de seguro que moriremos y el cuerpo regresará al estado de donde fue creado.

 

3.      La función del cuerpo

 

El cuerpo es el medio por el cual la percepción, la expresión y la reproducción son llevadas a cabo en el mundo. Es usado como un instrumento de justicia para glorificar a Dios (por el cual fue creado) o es dominado por el pecado y usado para la maldad (Romanos 6:12, 13). En el creyente el cuerpo es el templo del Espíritu Santo y también es el medio para glorificar a Dios (1 Corintios 6:13-20). Por esta razón debemos nutrir nuestros cuerpos, disciplinarlos, y hacer que se rindan para los propósitos de Dios (Efesios 5:28, 29; 1 Tesalonicenses 4:3-7; 1 Corintios 9:26-27; Romanos 6:13, 19; 12:1-2). Debemos darnos cuenta que la condición de nuestro cuerpo físico afecta nuestra calidad de vida y nuestra capacidad para el servicio (Marcos 6:31; Lucas 8:55; Hechos 27:33-35).

 

Démonos cuenta que es mediante el uso del cuerpo que la naturaleza pecaminosa de la caída adámica se manifiesta por sí sola. En otras palabras el cuerpo es su base de operación.

 

4.      La condición del cuerpo

 

Debido al pecado y la caída del hombre, el cuerpo está sujeto a debilidad, deterioro, enfermedad y muerte (Romanos 5:12). Puesto que todos hemos muerto espiritualmente en Adán, nuestros cuerpos están muriendo físicamente, lo cual es el resultado de la maldición del pecado (Génesis 2:17; Romanos 6:23).

 

5.      Los términos que se refieren al cuerpo

 

“Carne” podría referirse a la parte física del hombre (Génesis 2:21; Filipenses 1:22). También podría referirse a la naturaleza pecaminosa mientras es expresada por la carne (Romanos 7:18; 8:2-4; Gálatas 5:16, 17). Esto no significa que la carne por sí sola es mala sino que puede ser usada para la maldad. Nótese que también puede ser utilizada para glorificar a Dios (Romanos 12:1; 1 Corintios 6:20).

 

“El cuerpo del pecado” (Romanos 6:6) se refiere a la naturaleza pecaminosa que se expresa mediante las actividades del cuerpo.

 

“Cuerpo de muerte” (Romanos 7:24) es otro término que define la naturaleza pecaminosa expresada mediante el cuerpo.

 

“El cuerpo de la humillación” (Filipenses 3:21) se refiere a nuestro cuerpo que es mortal y corruptible. Una vez más deberíamos notar que el cuerpo por sí solo no es malo.

 

B.     La composición inmaterial

 

El hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27). Esto significa que a diferencia de todos los animales, tiene intelecto (Génesis 2:19-20; 3:8); emociones (Génesis 3:6) y voluntad (Génesis 3:6-7).

 

El hombre tiene alma. Cuando el hombre llegó a ser un ser viviente (Génesis 2:7), Dios también le dio en el acto de la creación un alma inmortal. El alma es esa parte de la persona que lo hace conciente de la vida y lo distingue de la vida inconciente así como sucede con la vida de las plantas. En este sentido los animales también tienen un alma y son concientes pero el alma del hombre se expresa por sí sola mediante la imagen divina como el diván de las emociones (Mateo 26:38; Apocalipsis 18:14; Génesis 42:21; Salmos 6:3), el diván de la voluntad (Hechos 4:32; Colosenses 3:23; Proverbios 23:7); y el diván del intelecto (Proverbios 19:2; 24:14). Los animales por su puesto que no poseen la imagen divina.

 

El hombre tiene espíritu (Mateo 5:3; Romanos 8:16; 1 Pedro 2:5). Aunque los términos alma y espíritu son usados como sinónimos en algunos pasajes, el espíritu parece ser esa parte que haría al hombre conciente de Dios y estaría involucrado en la alabanza y comunión con Dios (Juan 4:24; Hebreos 12:23). Con respecto a esto, deberíamos notar que todos los hombres tienen un espíritu humano por el cual pueden estar concientes de Dios (Números 16:22; 1 Corintios 2:11). Los animales, por otro lado, no tienen espíritu y no son concientes de Dios.

 

El hombre tiene mente (1 Corintios 1:10; 2 Tesalonicenses 2:2). Esto se refiere a las ideas y pensamientos que son las expresiones del alma o del espíritu del hombre (Colosenses 1:21; 1 Pedro 1:13).

 

El hombre tiene conciencia (Hechos 23:1; Romanos 2:15; 9:1; 1 Corintios 8:7; Hebreos 10:22). La conciencia es el testigo dentro del hombre que lo urge a hacer lo que cree que es correcto y abstenerse de lo que cree que está mal (Romanos 2:15). En este sentido parece una expresión del espíritu del hombre.

 

C.    Los puntos de vista en consideración a la composición inmaterial

 

1.      Tricotomía

Este punto de vista afirma que la composición del hombre consta de tres sustancias – cuerpo, alma y espíritu. Ellas son enumeradas separadamente en 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 4:12. También el alma y el espíritu son mencionadas como dos cosas separadas (1 Corintios 15:45).

 

2.      Dicotomía

Este punto de vista sostiene que la sustancia del hombre está constituida de sólo dos partes – material e inmaterial. Este punto de vista ve al alma y el espíritu como una entidad puesto que son usadas de manera intercambiable en las Escrituras (Génesis 41:8; cp. Salmos 42:6; Hebreos 12:33 cp. Apocalipsis 6:9).

 

3.      Punto de vista personal

 

Es la opinión de este escritor que el cuerpo humano consiste de dos sustancias – material e inmaterial. La parte inmaterial consiste del alma y el espíritu que son entidades separadas pero que muestran funciones similares (Hebreos 4:12; 1 Tesalonisenses 5:23).

 

Parece que el alma del hombre tiene que ver con su conciencia, existencia y expresión en este mundo mientras que su espíritu tiene que ver con su conciencia de Dios. Cuando una persona es salva, ambas posesiones (alma y espíritu) se expresan por si solas mediante la imagen divina del intelecto, emoción y voluntad (Juan 4:24; Hebreos 12:23). En el incrédulo solamente el alma del hombre es expresada mediante la imagen divina del intelecto, emoción y voluntad.

 

 

          III.            LA PERPETUACIÓN DE LA PARTE INMATERIAL DEL HOMBRE

 

A.    Lo que involucra este asunto

¿Cómo son transmitidas las partes inmateriales (alma y espíritu) del hombre de una persona a otra persona en el proceso de la reproducción humana?

 

B.     Puntos de vista teológicos acerca de esta pregunta

 

  • La teoría preexistente

Este punto de vista sostiene que todas las almas humanas fueron creadas en algún tiempo como ángeles antes que Dios creara la tierra. Dice que ocurrió cierta apostasía humana y que como castigo fueron confinados en cuerpos humanos hasta que sean restaurados a su inicial estado angélico. Algunos personajes prominentes de esta teoría fueron Platón, Filón, Orígenes y Justino Mártir. Este punto de vista no tiene un apoyo bíblico y es inconsistente con las doctrinas de la vida eterna y el castigo para los hombres.

 

  • La teoría del creacionismo

Este punto de vista sostiene que el cuerpo se propaga por sí solo y que en la concepción Dios crea el alma de cada persona. Este punto de vista es sostenido por Charles Hodge y es también el punto de vista católico romano.

 

      Este punto de vista convierte a Dios como creador de las almas pecaminosas y por consiguiente el autor del pecado. Esta teoría falla al explicar la posteridad que está en los lomos de sus ancestros (Hebreos 7:4-10).

 

  • Traducionismo

Este punto de vista sostiene que todas las almas fueron creadas  y sopladas dentro de Adán para que toda la raza humana estuviera en él (Génesis 2:7 “el soplo de vidas”). Cada persona recibe tanto las partes materiales como inmateriales de parte de sus padres. En otras palabras Dios comenzó el proceso y es continuado por la generación natural.

 

     Este punto de vista es preferible por las siguientes razones. Adán engendró un hijo a su propia semejanza (Génesis 5:3). El pecado de Adán fue inmediatamente transmitido a todos los hombres y así todos los hombres no heredaron el pecado de Adán pero si heredaron su naturaleza pecaminosa adquirida en la caída (Romanos 5:12-19; 1 Corintios 15:22). La Biblia señala que los descendientes están en los lomos de sus ancestros (Génesis 46:26; Hebreos 7:4-10). Regresando más atrás Eva fue hecha de Adán como una mujer completa con partes materiales e inmateriales (Génesis 2:22-23).

 

         

    IV.            EL TRABAJO DEL HOMBRE

 

A.    El trabajo del hombre antes de la caída

El trabajo del hombre involucró cumplir uno de los propósitos originales de Dios para él. Adán tenía que cuidar el paraíso, sojuzgar la tierra y hacer que sirviera a su propia voluntad (Génesis 1:28; 2:18).

 

B.     El trabajo del hombre después de la caída

Como resultado del pecado del hombre su obra se ha convertido en una tarea cansada y laboriosa en una tierra maldecida  y su vida ahora tiene sustento por el sudor de su frente (Génesis 3:17-19).

 

C.    El trabajo del hombre a pesar de la caída

El trabajo del hombre todavía es una bendición para el Señor y contribuye a su bien (Eclesiastés 2:24). Esto le permite al hombre una oportunidad no sólo de proveer para su sustento sino también expresar sus capacidades y lograr objetivos particulares. Esto trae cierta cantidad de satisfacción y puede ser el medio de glorificación de Dios y fuente de bendición para otros.

 

D.    El trabajo del hombre en consideración al empleo secular

  • Es el deber del hombre ser obediente a aquellos para quienes trabaja (Efesios 6:5-6; Colosenses 3:22; 1 Pedro 2:18).
  • Debería ser visto como un trabajo para el Señor (Efesios 6:5-7).
  • Una persona que es salva debería considerar su trabajo secular como un servicio para el Señor porque involucra una parte de su vida total que debería ser toda dedicada a Dios (Efesios 6:7; Romanos 12:2; 2 Corintios 5:15).

 

E.     El trabajo del hombre en relación al servicio cristiano

  • Debería involucrar la fidelidad y el llevar gloria a Dios (1 Corintios 4:2; 10:31).
  • No debería involucrar la pereza tanto en el dominio espiritual como secular (1 Tesalonicenses 4:11; 2 Tesalonicenses 3:10-12).

 

F.     El trabajo del hombre en consideración a la salvación

  • No hay ninguna obra que el incrédulo puede hacer que pueda ameritar su salvación (Isaías 64:6; Efesios 2:8-9; Tito 3:5).
  • No hay ninguna obra que una persona salva pueda hacer que pueda agregar o disminuir la justicia que fue implantada en él mediante Jesucristo (Romanos 4:3-8; 2 Corintios 5:21).

 

   

V.            LA MUERTE DEL HOMBRE Y LA MORADA FUTURA

 

A.    Lo que involucra la muerte

La muerte física significa la separación del alma (Génesis 35:18; 1 Reyes 17:21) y el espíritu (Salmos 146:4; Eclesiastés 12:7; Mateo 27:50; Santiago 2:26) del cuerpo. Cuando el alma y el espíritu dejan el cuerpo, el cuerpo regresa al polvo del que fue formado (Génesis 3:19; Salmos 16:10; 1 Corintios 15:50-54).

 

B.     ¿Por qué viene la muerte sobre los hombres?

La muerte entró en la raza humana como resultado del pecado de Adán (Génesis 2:17; 3:19; Romanos 5:12). Cuando Adán pecó, murió espiritualmente o fue separado de Dios y como resultado comenzó a morir físicamente. Puesto que todos estuvimos en Adán cuando pecó, todos hemos muerto espiritualmente, lo que significa que todos vamos a morir físicamente (1 Corintios 15:21-22).

 

     Algunos escaparán de esta experiencia. Aquellos creyentes que estén vivos en el rapto (1 Tesalonisenses 4:17) y aquellos que sean salvos en el período de la tribulación y estén vivos en la Segunda venida de Cristo escaparán de la muerte (Mateo 25:34, 46).

 

C.    Lo que la muerte hace

  • La muerte es la puerta por la cual las almas son acomodadas en su destino eterno (Lucas 16:22, 23).
  • Para la persona salva, es como si su cuerpo durmiera en la tierra esperando la resurrección, el regreso del Señor, y su alma y espíritu estarán con el Señor (2 Corintios 5:8; Filipenses 1:21, 23; 3:20-21; 1 Tesalonisenses 4:16).
  • Para el que no es salvo significa que el cuerpo duerme en la tierra esperando la resurrección en el Juicio ante el Gran Trono Blanco y el alma y el espíritu irán a un lugar de tormento en el Hades (Lucas 16:23; Juan 5:28, 29; Apocalipsis 20:13).
  • Cuando los cuerpos de los inconversos sean resucitados en el Juicio ante el Gran Trono Blanco ellos estarán unidos con sus almas y espíritus y luego serán arrojados al lago de fuego que es la muerte segunda (Apocalipsis 20:11-15).
  • Cuando los cuerpos de los salvos sean resucitados ellos serán unidos con su alma y espíritu y habitarán con el Señor por siempre (1 Tesalonisenses 4:13-18).

 

D.    El fin de la muerte

La muerte es el último enemigo que el Señor destruirá (1 Corintios 15:25-26). En la nueva Jerusalén que vendrá del cielo después del milenio ya no habrá más muerte (Apocalipsis 21:4).